miércoles, 18 de abril de 2007

Al abordaje

“La piratería destruye la cultura a corto, medio y largo plazo” afirma Carmen Calvo, esta entrevista de Luis Menéndez. “Piratear la cultura significa acabar con una parte de nosotros mismos, de la sociedad que habitamos y en la que crecemos y nos desarrollamos como seres humanos” continúa. Pero no termina ahí la cosa: “Cultura destinará casi 3 millones de euros a una nueva campaña contra la piratería” afirma Lavangardia.es. La campaña vuelve a llevar por nombre “Contra la piratería defiende tu cultura”.

Las palabras de la ministra resultan un tanto insípidas al igual que sus campañas publicitarias. La piratería no puede destruir la cultura, eso es absolutamente impensable. En todo caso, la piratería podría destruir la empresa de la cultura, cosa que es bastante dudosa.

Un tema similar se trató en el reportaje “Mamá quiero ser artista” escrito por varios autores entre los que me encuentro. En el se ofrece una visión del panorama musical actual en materia a las trabas e inconvenientes que pueden encontrarse al empezar en este mundo. En este reportaje, Esperanza Alía, encargada de comunicación de la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) confesaba que “recaudamos derechos de autor a quienes utilizan públicamente las obras de nuestros representados y se las abonamos a nuestros asociados”. Sin embargo Daniel, guitarrista de Umbra, un grupo de Alcalá de Henares afirmaba que la asociación primaba más a los grandes grupos y que “si vendes un millón de copias recibirás una buena tajada de la S.G.A.E, pero si no lo único que te mandan son vales-descuento en Visionlab”.

A esto debemos sumar tareas de promoción que en muchos grupos sin medios o de música no comercial deben hacerse a traves de intercambio de datos de P2P (el emule por ejemplo). Vean el caso, por ejemplo, del grupo británico Artic Monkeys.


Esto nos dice que la piratería terminaría con los grandes sellos discográficos y su formato de finanzas. Los grupos musicales sacan más dinero de la venta de entradas para un concierto que de la venta de los discos por lo que seguirían haciendo música y por tanto cultura exista o no el fenómeno de la piratería. A esto se suma un abusivo precio de los productos para un reparto porcentual desigual entre autores y empresas.

Otro hecho es que una persona de clase media, mi caso por ejemplo, no puede comprar todos los discos, películas, libros, etc, etc. que desea leer y mucho menos puede arriesgar con nuevos autores que no sabe si le gustaran o no. Así muchas veces la compra de “cultura” supone jugar a la lotería. La piratería en este caso comprende la promoción de autores que de ningún modo consumirías pagando y ofrece la posibilidad de comprar sus productos en futuras ocasiones.

Un remedio a la piratería es una reducción muy pero que muy grande de los precios de los productos sin trastocar el porcentaje que recibiría un autor.




En cuanto a los tres millones de euros en gasto publicitario… la verdad es que hubiera sido mejor invertirlos en eventos culturales, conciertos, ayudas a los autores, etc. etc. y no en molestas campañas publicitarias a las que no prestas ninguna atención.

No debe incurrirse por tanto en una hipocresía escudada por la cultura, confundida en palabras ligeras y mostremos el problema real de los autores de esa cultura, de la educación de los usuarios de esa cultura.

Fotografía tomada de: http://www.worldflags.es/cart.php?action=detalle&idp=748&idSEC=11&categoria=&subcategoria=&inicio=0

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